La Tierra está en la zona habitable del sol, esto quiere decir que está a la distancia necesaria para que haya vida en nuestro planeta. Un 5% más o menos puede afectar drásticamente el clima
La luna está a una distancia de 384,000 km de la Tierra, a la distancia necesaria para que nuestro planeta se estabilice. Si la luna estuviera más cerca las mareas serían muchísimo más fuertes, habría inundaciones y más actividad geológica. Si estuviera más lejos o no hubiera luna, la inclinación de la Tierra sería caótica y habría climas extremos.
La inclinación de la Tierra es de 23.5°, si está se moviera no habrían estaciones o el clima sería demasiado extremo. Y así, hay tantas cosas, no solo en el espacio, sino en todo lo que vemos el cual necesita de un orden que ya ha sido establecido.
Dios puso todo en un orden exacto para que nos diéramos cuenta que existe un Diseñador. El Señor pudo hacer que no pasara nada si, por ejemplo, la Tierra se moviera en inclinación, pero estableció leyes para que entendiéramos que hay Alguien detrás de todo eso. Alguien perfecto, sabio y majestuoso. Que si la creación es maravillosa y asombrosa, cuanto más su Creador.
Vemos las leyes de la física y las matemáticas, y nos asombramos tanto. Aún más cuando como seres que razonan podemos comprenderlas y hacer tantas cosas con ellas. Ahora imagina cómo es la mente del que creó esas leyes, tan exactas, con tanto orden, con tanta precisión.
¡Oh Señor Dios majestuoso! Ahora comprendo al salmista cuando dijo que Tu sabiduría llena la Tierra (Salmo 104:24), porque todo fue creado por Ti de forma intencional y perfecta para que sepamos que existes. Ahora entiendo a Pablo cuando dijo que en la creación podemos conocer al Creador (Romanos 1:20). No es una simple idea sobre que Dios es todas las cosas como lo dicen otras religiones, donde adoran animales, la naturaleza o personas porque creen que son Dios o que Dios está en ellos como si fueran uno. Sino que, vemos la mente del Creador en todo lo que ha creado.
Vemos su altísima sabiduría en esas leyes de la física, en la vida en nuestro planeta, en la biología, en cada uno de los sistemas de nuestro cuerpo. Vemos Su creatividad en los colores del cielo, las muchas galaxias, los rasgos tan diferentes de cada persona, en las huellas dactilares de cada ser humano. A través de la ciencia.
La evidencia de la existencia de Dios es tan clara y muchísimo más razonable que pensar que todo se creó solo y de la nada.
Pero el Señor nos ayude a entender esto; que Él ayude a los que no creen a creer, que interrumpa sus vidas para que conozcan al Dios Creador y Salvador que los ama. Que ayude a nosotros, quienes ya conocemos de Jesús, para seguir contemplando Su gloria en todo lo que vemos y hacemos. No rebajemos al Señor a lo que nosotros somos (orgullosos, impacientes, rencorosos, egoístas y tan cambiantes), sino entendamos y recordemos que es Él inmutable, y que es bueno y perfecto (santo).
Cuando vemos lo maravilloso que Él es, no hay excusa para no adorarle, no hay excusa para no confiar en Él.
