Cómo nos cuesta decirnos así. Creo que todos nos ofenderíamos si alguien llegara a decirnos “eres un hipócrita”. Nos indignaríamos tanto con esa persona por haber pensado semejante atrocidad de nosotros. “¡Es claro que yo no soy un hipócrita!” exclamaríamos a gran voz.
Pero ¿qué pasaría si fuera Jesús el que nos lo dijera? Si un día hablando con Él sobre lo que hicimos durante el día nos dijera, “Sí, pero eres un hipócrita”. Seguramente lo diría de la mejor manera y con la mejor intención, y lo único que podríamos responder es “Sí Señor, lo soy”, porque ante el Señor ¿quién podría excusarse? ¿quién podría decir “eso no es cierto, eres un mentiroso”?
Varias veces me he dado cuenta que yo sí lo he sido.
No es nada fácil admitirlo. Al principio no lo quieres reconocer, incluso haces un repaso mental de las posibles ocasiones en las que quizá fuiste un hipócrita pero simplemente no las encuentras. Pero el Señor en toda su bondad te las hace ver, te muestra cuán cierto es que claramente lo has sido.
Esto no lo hace con la finalidad de humillarte y burlarse de ti, para nada, es porque desde que le entregamos nuestra vida a Jesús y aceptamos el evangelio decidimos morir a nosotros mismos para ser más como Cristo. Desde ese día el Espíritu Santo ha estado trabajado en nosotros para hacernos dar fruto y madurar. Entonces, esto es parte de ello.
Te lo muestra, pero también te ayuda a cambiarlo. Más debes estar dispuesto ha escuchar lo que te tenga que decir, con un corazón humilde. Ya que seguir pensando que somos unos cristianos intachables a nuestras propias fuerzas, solo nos hará seguir viviendo para engrandecer nuestro orgullo y nos alejará de lo que el Señor quiere hacer en nosotros.
No siempre somos hipócritas, por eso quizá decimos que no lo somos. Pero nuestro objetivo es lograr identificarlo escuchando la voz del Señor cuando lo estamos siendo.
- A veces lo soy cuando sirvo a mi familia, esperando que reconozcan mi esfuerzo en vez de servirles por amor.
- A veces lo soy cuando quiero que sepan cuánto sacrificio hago por mi familia.
- A veces lo soy cuando doy algo y espero algo a cambio.
- A veces lo soy cuando quiero que sepan lo que hago.
- A veces lo soy cuando alguien más recibe por lo que tanto he trabajado.
….
A veces lo soy, y quiero Señor, que me lo hagas saber, porque realmente es agotador esperar recibir elogios en vez de hacer las cosas por amor y obediencia.
Mi pregunta diaria quiero que sea: “¿por qué hago lo que hago?” y que me guíes para tener la intención correcta. Queremos honrarte y exaltarte Señor Jesús, queremos ser más como Tú.
